Víctima o protagonista:

gota de agua chisporroteandoLa experiencia no es lo que le sucede a usted, sino lo que hace usted con lo que le sucede.

Aldous Huxley

 

¿Cuántas veces oímos a lo largo del día, en los demás y en nosotros mismos, quejas o razonamientos que nos atrapan en nuestro propio victimismo? Son frases automáticas muchas veces, aparentemente sin importancia. Sin embargo, delatan algo más que un simple comentario negativo: el lenguaje nunca es inocente. Pueden representar, por ejemplo, una actitud resignada, escasa motivación personal, la carencia de un plan vital definido, o poca confianza en uno mismo. ¿Qué tipo de persona te sugieren?: ¿víctima o protagonista?

¿Puede ser que el hecho de actuar como víctimas nos allane el camino para dejar la responsabilidad a otros? ¿Nos justifica continuar de la misma manera que veníamos haciendo o siendo, sin darnos por aludidos?

Nuestra creencia es que así nos descargamos de muchas tensiones, cuando lo más enriquecedor y transformador es tomar la decisión que más se acerque a nuestros valores y ser consecuentes. En este caso, no trasferimos la responsabilidad a ningún otro, no dejamos en manos de otras personas que lideren nuestra vida y aprendemos de los triunfos y fracasos para seguir avanzando hacia nuestro propósito. Actuando así, renovamos la energía necesaria para ser “protagonistas”.

Es un cambio sutil y muy importante. Supone un reajuste en la forma habitual de reaccionar, un nuevo enfoque en nuestros comentarios, un espacio de reconocimiento entre el estímulo y la respuesta que conlleva, un gran poder de control sobre nuestras emociones.

Tanto la toma de conciencia como la responsabilidad de lo que hacemos o dejamos de hacer abren puertas a un nuevo tipo de comunicación con nosotros mismos y con nuestro entorno. En este sentido, modifican el lenguaje utilizado: en lugar de reaccionar con frases como “¿cuándo me van a dejar en paz con lo mismo?” o “¡yo no puedo hacer nada al respecto!”, expresamos “¿qué puedo hacer distinto la próxima vez que esto suceda?” o “¿quién me puede servir de modelo para superar este obstáculo?”

Como dice Joseph O’Connnor en su libro Introducción a la PNL: “Nuestra cultura, a diferencia de otras, cree que los estados emocionales son involuntarios, creados por circunstancias exteriores o por otras personas. El universo puede repartirnos una variada mano de cartas, pero nosotros podemos escoger cómo y cuándo jugarlas”.


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  1. pedro dice:

    Muy buenas reflexiones
    Solo añadir:
    “No somos responsables de nuestro estado de ánimo, pero sí de permanecer en el”

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