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La parábola de la rana hervida.

“Dadme una palanca y moveré el mundo” Arquímedes.

Peter Senge, autor de “La Quinta Disciplina”, afirma que los problemas no nos vienen como causas externas, sino que somos nosotros mismos los que creamos los problemas con nuestros actos. Son causas internas las que vemos reflejadas en el exterior, del que no estamos separados en ningún caso. Esta perspectiva se adentra en un enfoque global de las relaciones, los cambios y las crisis. Somos co-creadores de la realidad en que vivimos y podemos modificarla.

Senge explica la manera en que las organizaciones fracasan por su falta de perspectiva global y da un ejemplo muy evidente:

“La mala adaptación a amenazas crecientes para la supervivencia aparece con tanta frecuencia en los estudios sistémicos de los fracasos empresariales que ha dado nacimiento a la parábola de la “rana hervida”. Si ponemos una rana en una olla de agua hirviendo, inmediatamente intenta salir. Pero si ponemos la rana en agua a la temperatura ambiente y no la asustamos, se queda tranquila. Cuando la temperatura se eleva de 21 a 26 grados centígrados, la rana no hace nada, e incluso parece pasarlo bien. A medida que la temperatura aumenta, la rana está cada vez más aturdida y, finalmente, no está en condiciones de salir de la olla. Aunque nada se lo impide, la rana se queda allí y hierve. ¿Por qué? Porque su aparato interno para detectar amenazas a la supervivencia está preparado para cambios repentinos en el medio ambiente, no para cambios lentos y graduales”.

Lo que está ocurriendo en las empresas y organizaciones de todo tipo es también moneda corriente en los individuos, familias y parejas.

¿Nos estamos convirtiendo en “ranas hervidas”? ¿Somos conscientes de la interconexión que subyace en todos los sistemas de que formamos parte? ¿Sabemos qué consecuencias generan nuestras decisiones y actos en nosotros mismos y en los demás a medio y largo plazo?

Desde pequeños, para facilitarnos el aprendizaje, nos enseñaron a analizar y fragmentar las cosas como si el mundo estuviera compuesto por miles de compartimentos estancos sin relación alguna. Sin embargo, en momentos de cambio o crisis, al querer reunir los trozos dispersos para tener una visión general, somos incapaces de retroceder al estado unitario, porque hemos perdido la perspectiva global en el camino.

Las fuerzas no están separadas ni desconectadas, sino que son causa y consecuencia entre sí. La realidad no es lineal, como nuestro pensamiento nos quiere hacer creer. Sabiendo la palanca que mueve el cambio, como dijo Arquímedes, sabremos alinear los objetivos hacia una misma dirección y podremos recobrar el equilibrio.
Este tipo de pensamiento nos transforma en aprendices de una nueva forma de abordar los problemas y los recursos. Se trata de un aprendizaje que abarca al individuo y a las organizaciones en un mundo sostenible e inteligente.

En tiempos de crisis como el actual, estamos viviendo las consecuencias de un pensamiento asistémico y lineal, de modo que la “Quinta Disciplina” de Peter Senge recobra una mayor importancia y vigor.

Podemos desaprender para aprender a mover la palanca que mueve el mundo hacia la sostenibilidad.

La pregunta es: ¿en qué estado de ebullición nos encontramos cada uno?

 


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