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El vagón de las mil miradas.

No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos. El Talmud.

Cada uno de nosotros imprime un sesgo a todo lo que hace y dice. Nuestros pensamientos impregnan cada uno de los instantes que componen nuestra vida. Quien se ha sentado en el mismo asiento que ahora yo ocupo en el metro habrá visto la misma ventanilla que yo, habrá podido leer el mismo anuncio de publicidad en que yo me fijo ahora y podría haber oído las mismas indicaciones grabadas que emiten los altavoces del vagón. Sin embargo, ¿hemos percibido, sentido, pensado, juzgado los dos lo mismo?, ¿hemos compartido algo más que el asiento? o dicho de otro modo: ¿hemos estado en el mismo asiento del mismo vagón del mismo tren?

¿Cuál es la palanca que desencadena distintas corrientes de percepciones, sensaciones, juicios, pensamientos?, ¿qué es lo que condiciona qué? Si esta sencilla vivencia la extrapolo a una situación más complicada, como el entorno familiar o el empresarial, ¿qué podríamos llegar a decir?

Ante un mismo hecho, las personas sacamos conclusiones muy distintas y experiencias dispares, contradictorias o, incluso, excluyentes. Pareciera que somos únicos en mundos únicos, cada uno con sus gafas de ver particulares.

¿Cómo son de cómodas esas gafas?, ¿qué tipo de vida me permiten ver?, ¿con qué frecuencia las reviso?, ¿soy consciente de que las llevo puestas?, ¿qué ocurriría si decidiera quitármelas o cambiarlas por otras?

Esas gafas representan lo que creemos acerca del mundo y de nosotros mismos. Son nuestros filtros de la realidad y, como tales, de enorme repercusión para nuestra vida. Capacitarnos para sacar a la luz el ser único que llevamos dentro transforma esos filtros y la mirada que proyectamos al mundo.

Según Joseph O’Connor, formador en Programación Neurolingüística (PNL) y coach de reconocido prestigio internacional, hacemos caso a aquellos aspectos del mundo que nos interesan e ignoramos otros. El mundo es siempre más rico que las ideas que tenemos sobre él. Los filtros que ponemos en nuestras percepciones determinan en qué clase de mundo vivimos. (…) Si usted va por el mundo buscando la excelencia, encontrará la excelencia; si va por el mundo buscando problemas, encontrará problemas. O, como dice un proverbio árabe: lo que pueda significar un trozo de pan dependerá de que tengas hambre o no“.

Como enseña la PNL, el “mapa“ con el que nos manejamos para vivir no equivale al „territorio“. Podemos aprender a modelar las gafas que deseamos llevar y cambiar nuestro mundo. En ese camino de descubrimiento personal, el acompañamiento de un coach es muy beneficioso para ayudar a profundizar en lo que nos limita y hemos adoptado como “foto fija“ sin ser esencialmente propia.

El vagón que compartimos, la vida que nos lleva, puede ser un trayecto maravilloso o repetitivo, depende de lo que elijamos.


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