coaching deportivo

Coaching Deportivo. Un entrenamiento en el juego interior.

“Aprendizaje es experiencia; todo lo demás es información.” Einstein

Según Timothy Gallwey,  en su famoso libro “El juego interior del tenis”, cada juego abarca dos partes, una exterior y otra interior. El que practica el juego interior llega a valorar el arte de la concentración relajada, que se traduce en el máximo rendimiento.

Mediante el coaching deportivo, el coach ofrece al deportista un “entrenamiento en el juego interior”. Consiste en el aprendizaje y la práctica de habilidades interiores como:

  1. Emplear palabras estrictamente descriptivas para comentar el juego, sin juicios que producen tensión, para superar el “intentar esforzarse demasiado”.
  2. Utilizar los errores como palancas de concienciación y desarrollo.
  3. Crear la imagen más clara posible del resultado deseado.
  4. Mejorar en fluidez y desaceleración mental para liberar un proceso natural de aprendizaje.
  5. Generar confianza en uno mismo con el reconocimiento y respeto por las propias capacidades.

Un mejor desempeño nunca surge cuando se está pensando en ello, sino cuando se es plenamente consciente sin pensarlo. Parece que se está inmerso en un flujo de energía, donde apenas se intenta ejercer el control. La mente se aquieta y se libera del ruido mental constante y repetitivo y forma una unidad con la actividad del cuerpo. Las funciones inconscientes o automáticas operan sin la interferencia de pensamientos. La palabra clave es “dejar”: “dejar que ocurra”, en lugar de “hacer que ocurra”, dice Gallwey.

El coach ayuda al entrenador o deportista a desarrollar esa nueva visión interior para:

  1. Aclarar el objetivo con la mayor exactitud posible.
  2. Descubrir los obstáculos o creencias que impiden avanzar hacia la meta.
  3. Actuar desde la concienciación y la responsabilidad total.
  4. Asumir el esfuerzo como parte de la visión, con un gran compromiso.
  5. Motivarse a sí mismo.
  6. Saber valorar los fracasos como valiosas herramientas de aprendizaje.

Este trabajo conjunto requiere del coach la capacidad de generar sintonía, confianza y seguridad. Trabaja desde dentro hacia fuera del deportista, árbitro o entrenador, como igual a igual, desde una posición de respeto y acompañamiento. No da consejos o preferencias, como un experto, sino que muestra y ofrece herramientas de auto-concienciación, reconocimiento y acción.

El deporte puede beneficiarse de este método generativo, en el que se crean hábitos de integración y alto rendimiento. Se potencian hábitos duraderos y con grandes resultados.


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